Por la diputada Carolina Moisés.
Este 26 de julio no es un día más para la liturgia Peronista. La muerte
de Evita, es una de nuestras mas dolorosas fechas históricas; la vida de
Evita marco un rumbo en Argentina.
Porque Perón enseñaba, pero Evita conmovía y sigue conmoviendo, y eso es
algo diferente. Es la sensación especial que uno siente cuando la ve,
que no se puede describir, frágil en apariencia, pero con la fortaleza
que solo tienen quienes están absolutamente convencidos de cuál es el
camino, de cuáles son sus ideales, de cuáles son los intereses que
debemos representar. Es la emoción de ver su obra, su entrega, su
coraje...inigualables.
Hoy, 58 años después de su desaparición física, la recordamos como ejemplo de lucha, trabajo, y de amor a la Patria y su gente.-
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